
El Capitán América lideraba una organización de super-héroes adversos a una nueva ley impulsada por el gobierno, la Superhuman Registration Act, que estableció la obligatoriedad para todos los super-héroes de suministrar todos sus datos personales, incluyendo su identidad, al Gobierno Federal y someterse a su autoridad para ser entrenados y dirigidos. Los otrora campeones de la justicia se dividieron: un grupo apoyó el Acta y se subordinó a las autoridades y otro, Secret Avengers, fundado por Capitán América, se enfrentó a ella. Las diferencias llevaron a los dos bandos a una cruenta y violenta guerra, hasta que, ante la destrucción ocasionada y la pérdida de vidas civiles, el Capitán América decide someterse y renuncia a la lucha. El Presidente otorga la amnistía a todos, excepto a Steve Rogers que debe comparecer ante los tribunales por haber incitado a desobedecer el Acta de Registro de Superhumanos. Fue así como, ante los gritos de opositores y partidarios, a las puertas del tribunal, un francotirador acabó con la vida del héroe. Hay quien dice que su cuerpo ha sido sometido a un tratamiento especial en espera de poder revivirle, hay quienes sostienen que otro héroe vestirá su uniforme y levantará sus banderas; otros, sin embargo creen que se ha ido definitivamente. Spiderman estaba entre los suyos. Iron Man, su viejo amigo, terminó siendo uno de sus más aguerridos rivales y sostén del acta gubernamental.
Descanse en paz Capitán. Al parecer ningún gringo por heróico que sea, se puede perder de una muerte lamentable en las manos de algún hampón.
